Vamos a hablar de un tema muy particular que viene azotando a lo largo de los siglos. Muchos se preguntan el por qué de las histerias o el por qué de tantas cosas, y son particularmente esos por qué la causa de lo que hablamos. La histeria es de ambos sexos, porque el sexo masculino tiene sus histeriqueadas, pero es muy bajo en comparación con el femenino, o mejor dicho es menos frecuente.
Y es aquí que debo aclarar que si alguna vez escucharon que la histeria viene del útero de la mujer, y por lo tanto es solo femenina, con el tiempo se borró de diagnóstico, se han hecho sendos estudios que llegaron a tal conclusión, sucede que antes se creía que el útero vagaba libremente dentro del cuerpo de la mujer y que éste cuando llegaba al pecho se producían los síntomas, por desgracia eso no quita que la palabra provenga del griego hystera que significa útero.
SINTOMAS
Son básicamente un intento de defensa en una situación que no se sabe cómo resolver.
Suelen aparecer síntomas asociados de cualquier tipo, pero son exagerados y pintorescos. Imitan enfermedades, por lo que pueden dar lugar a confusiones.
El GRAN ATAQUE HISTERICO es una tormenta de movimientos con una teatralidad suprema, en que el paciente grita, se revuelca en el suelo, se desgarra las ropas, araña o golpea de modo aleatorio y no necesariamente a los que intentan sujetarle, se tiende a mover en semicírculo sobre la nuca y los talones, y muchas veces movimientos que se asemejan a un ataque epiléptico. Lo que caracteriza al histérico de otras patologías, es que éste sufre las crisis tras un disgusto o desengaño y ocurre cuando hay personas que le interesen.
En épocas de antaño, las pacientes diagnosticadas con histeria femenina debían recibir un tratamiento conocido como “masaje pélvico” (estimulación manual de los genitales de la mujer por el doctor hasta llegar al orgasmo, denominado paroxismo histérico) al considerar el deseo sexual reprimido de las mujeres como una enfermedad.
Galeno, importante médico del siglo II, escribió que la histeria era una enfermedad causada por la privación sexual en mujeres particularmente pasionales. La histeria se diagnosticó frecuentemente en vírgenes, monjas, viudas y a veces en mujeres casadas. La receta era el coito si estaba casada, el matrimonio si estaba soltera y el masaje de una comadrona como último recurso.